La lencería a lo largo de la historia

lenceria corse

En la antigüedad, en la época de la antigua Grecia, la ropa de las mujeres no tenía una connotación sexy. Las mujeres griegas solían usar unas telas como si fueran un cinturón para aplanar los pechos. Estas prendas podemos considerarlas como el origen de los sujetadores.

Con la Edad Media, el concepto de ropa interior de la mujer desaparece durante mil años. Las bragas fueron sustituidas por túnicas de lino.

No fue hasta la época del Renacimiento cuando se empezó a utilizar ropa interior femenina algo parecida a lo que tenemos hoy.

En el siglo XV aparecen los primeros corsés. Los corsés realzaban la figura de la mujer, permitiendo a la mujer tener la famosa figura de reloj de arena. Se puso muy de moda en la corte española y rápidamente se popularizó entre la nobleza de toda Europa. Muchas mujeres populares en la época apuestan por vestir con ropa interior sexy.

En el siglo XVI, el corsé se utiliza con el fin de conseguir una cintura muy estrecha y un pecho plano. El corsé estaba reservado sólo para las mujeres de la alta sociedad.

En el siglo XVII, las mujeres adoptan la moda de llevar vestidos y faldas confeccionados con pliegues de tela. Es considerado como un primer paso en  lencería sexy.

Ya en el siglo XVIII, el corsé sigue cambiando y evolucionando con modelos con más adornos y telas.

La mujer se vuelve más femenina y el corsé le ofrece la posibilidad de volverse más sensual.

lenceria victoriana

Lencería y Restauración

En la época de la restauración gana todavía más importancia la ropa de las mujeres. Con él se destacan las curvas. Largo en las caderas, el nuevo corsé permite un buen escote que realza los pechos en lugar de aplastarlos como ocurría en siglos anteriores. El corsé sufre una metamorfosis completa. Las correas desaparecen y las ballenas tradicionales  son ahora sustituidas por las ballenas metálicas rígidas.

Ya en el siglo XIX, perdura la forma de reloj de arena y se le da gran importancia al color en la composición de los tejidos. Cabe destacar también, que en la feria mundial de París se expone lo que será el primer prototipo del sujetador.

En el siglo XX, las guerras mundiales provocan que todo lo que no sea la guerra pase a un segundo plano, y por supuesto la ropa interior femenina no será una excepción. Las mujeres tienen que ayudar a los hombres a ganar la guerra y necesitan estar cómodas y moverse con soltura, por lo que el corsé cae en el olvido a favor de otras prendas más cómodas hechas de algodón o lino.

El siglo XX llega. Él trae la Belle Époque. El corsé todavía asiente un punto en su evolución. El peine se hace recta y rígida. Más ancho que los modelos anteriores, que viene con una montura diferente forzando las nalgas para proyectar hacia atrás. Las caderas se doblan y parte superior del pecho le da un efecto de baja. Esta es la nueva estrella del momento con esta forma de S inventado por Ines Sarraute-Strike, famoso corsé.

A mediados del siglo XX, la empresa americana Warner introduce por primera vez la utilización de tejidos elásticos en la confección de la ropa interior femenina. El nylon se convierte en el material estrella para la ropa interior. Son todo ventajas, se lava y se seca fácilmente y no requiere planchado.

En los años 60, la revolución llega a la ropa interior sexy con la lycra. El sector de la lencería goza de un enorme crecimiento y sus ventas se disparan.

20 años después, en los años 80, se pone de moda un nuevo material para la ropa interior: el vinilo. En los años 90, cabe destacar la aparición del sujetador Wonder Bra, un sujetador con relleno que da la sensación de gran volumen.

Ya en el nuevo milenio, la comodidad se vuelve un concepto esencial en la ropa interior femenina y se vuelven a poner de moda materiales olvidados como la seda. Se multiplican las tiendas especializadas en lencería sexy y se incrementa en gran medida el número de diseños existentes. La lencería se convierte en un elemento esencial en las relaciones de pareja.

By 22/06/2015.    Artículos